Intolerancias a alimentos: las grandes desconocidas

Cuando algún alimento no sienta bien, los síntomas digestivos son claros: dolor abdominal, náuseas, hinchazón, gases, diarrea…

Pero hay otros síntomas que puede ser más complicado relacionar con lo que comemos.

Dolores articulares y musculares, dificultad para pensar, fatiga…

Los que ya lleváis un tiempo siguiéndome me habéis oído hablar de ello en múltiples ocasiones. Ya he comentado que esto puede ser producido por la inflamación intestinal y cómo alteraciones a ese nivel puede estimular al sistema inmune, con la aparición de estos síntomas extradigestivos.

Pero no es el único mecanismo. Hay otro que también veo en mis pacientes con frecuencia. Y es por la aparición de intolerancias.

Muchos conocéis la intolerancia a la lactosa, en la que el cuerpo no puede digerir este azúcar y al ingerirlo produce gases y diarrea.

Hoy otras intolerancias menos conocidas que pueden dar síntomas un poco diferentes. Las que más veo en mi consulta son las intolerancias a la histamina, a los salicilatos, los oxalatos o al azufre.

Son moléculas que se encuentran en muchos alimentos de manera natural (la histamina la producimos incluso nosotros) y que tienen cierta toxicidad. Todo el mundo reacciona a ellas si son ingeridas en muy alta cantidad.
Las personas con intolerancia tienen una tolerancia menor. Cantidades pequeñas les hacen reaccionar.

Los síntomas típicos varían dependiendo de la molécula. Algunos de los más característicos son:

– Síntomas alérgicos: rinitis, picores de ojos, de piel, aparición de ronchas o eccemas. Esto es típico de la histamina y los salicilatos.
– Síntomas neurológicos: migrañas con la histamina, ansiedad, insomnio, con cualquiera de ellas.
– Dolores articulares, que pueden dar cualquiera, pero es muy característico de los oxalatos.
 Cardiovasculares: Sofocos, taquicardia, palpitaciones, hipo o hipertensión, enrojecimiento de la piel.
– Edemas de pies, labios, ojos.
– Sensación de quemazón en el cuerpo o particularmente en la vejiga o zona genital.

Como ves, son síntomas muy variados, a veces muy molestos. Muchos de estos pacientes se sienten incomprendidos porque sus médicos (que suelen ser muchos y muy variados, a los que acuden buscando respuestas) no les aportan soluciones.

¿Cómo se diagnostican?

Diagnosticar estas intolerancias (histamina, salicilatos, oxalatos, azufre) no es fácil. No hay una prueba diagnóstica específica para ninguna. La historia clínica es fundamental en este tipo de trastornos. Por eso llevar un diario de comidas/síntomas es tan importante, ya que en casos como este pueden dar alguna pista que nos haga sospechar este cuadro clínico. Revisando este diario se verán asociaciones entre ciertas reacciones y alimentos ingeridos.

También es importante asegurarse de que no hay otro tipo de problema que pueda dar estos síntomas. Según la sintomatología, la o el terapeuta tendrá que descartar: enfermedades autoinmunes, infecciones, alergias, desequilibrios hormonales, etc.

¿Se pueden curar las intolerancias?

La curación va a depender de distintos factores. Las intolerancias no suelen tener una única causa. En general se producen por una combinación de circunstancias entre las que podemos encontrar:

  • Predisposición genética: podemos tener una tendencia a no metabolizar bien estas moléculas por déficit de ciertas enzimas o porque funcionen menos eficazmente.
  • Inflamación intestinal por disbiosis (alteración de la flora intestinal): SIBO, Candidiasis intestinal, parásitos, etc.
  • Otras causas de daño a la mucosa intestinal por fármacos, estrés, sensibilidades, etc
  • Alteraciones metabólicas, en los procesos de desintoxicación.

Dependiendo de cada caso se podrá actuar en los factores que han desencadenado las intolerancias, con lo que podrán mejorar.

En algunos casos se pueden curar al 100%, en otros se podrán mejorar los síntomas, pero siempre habrá que tomar ciertas medidas para mantener la intolerancia a raya.

Generalmente el tratamiento incluye restringir el consumo de alimentos que contienen la molécula a la que se es intolerante. El o la terapeuta orientará en este sentido, facilitando las listas con los alimentos que puedan ser problemáticos en cada caso.

Además de la dieta restrictiva, también se intentará tratar la causa: corregir la disbiosis, sanar la mucosa intestinal, optimizar las rutas metabólicas, potenciar los mecanismos de detoxificación del cuerpo…

Como ves, no es un tratamiento sencillo y siempre es recomendable hacerlo bajo supervisión.

¿Te suena alguno de estos síntomas? ¿Crees que tienes alguna intolerancia?

Pero si crees que necesitas ayuda, no dudes en contactar conmigo

 

 

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2 comentarios en “Intolerancias a alimentos: las grandes desconocidas”

  1. Ana María Castilla Carrilo

    Hola, buenas doctora llevo 20 años siendo intolerante a los lácteos un muy sensible de estómago y intestino. Pero desde hace tres años mi vida es un infierno Dolores estómago paso de entrenamiento a diarreas con unos Dolores orrorrosos muy dolorosos al punto de sentir q pierdo el conosiemito. Me llevan en el hospital Universitario. Me han echo pruebas I tolerancias y di fructosa lácteos y no tolero el gluten tampoco.. Resonancia colonoscopias. También tengo gastritis el refluijo y la válvula dvilitada del esfinges. Hace 15 años colitis ulcerosa de eso me recupere pero siempre con molestias. Pero dice la doctora q no hay inflamación. Pero tengo días q tengo moco con hilos de sangre. Bueno soy de Tenerife y me gustaría poder contactar con Tigo haber si puedes ayudarme o tienes consulta en la isla. Tengo. Muy mala calidad de vida y estoy bajo peso. He perdido 9 kilos y peso 45 kilos

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HOLA,
SOY ANA

Médica y consultora nutricional

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Durante los últimos 15 años he trabajado en distintos hospitales haciendo una medicina que no me satisfacía plenamente.

Por eso ahora trabajo de manera diferente.

Trato de conocer al paciente de una manera integral para descubrir la raíz de sus problemas, identificar sus características únicas y así poder diseñar un plan acción individualizado, holístico y efectivo.

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