Alergias, sensibilidades e intolerancias a alimentos

Hoy en día es ya habitual leer en las etiquetas de los alimentos o en las cartas de los restaurantes la lista de alérgenos. Afortunadamente. Y es que hay mucha gente que puede reaccionar de diversas formas a distintos alimentos.

Pero, aunque cada vez se conocen más estos tipos de reacciones, lo cierto es que todavía hay un poco de confusión al respecto. En este artículo voy a hablar de los distintos tipos de reacciones a los alimentos.

Existen 3 grandes grupos de reacciones a alimentos:

  • Alergias
  • Intolerancias
  • Sensibilidades

La principal diferencia entre estos tipos de reacciones es que cada una se produce por mecanismos distintos y la respuesta del cuerpo varía de una a otra.

¿En qué consiste cada una de ellas?

Alergias

En las alergias el cuerpo reconoce una sustancia que en principio no es dañina como algo peligroso. Se desencadena entonces una reacción inmune en la que participa un tipo de inmunoglobulina, la IgE, y otro tipo de moléculas.

Los síntomas varían desde síntomas leves como picor, enrojecimiento alrededor de la boca o rinitis, moderados como aparición de ronchas por el cuerpo, hinchazón de labios y asma, hasta síntomas más graves, como edema de la lengua y vías respiratorias, que impidan respirar con normalidad, bajada de tensión e incluso el shock.

En los casos más graves se puede incluso producir la muerte de la persona. Por eso, estas reacciones no se deben infravalorar. Una persona alérgica a un alimento debe ser muy cuidadosa a la hora de no ingerirla por accidente.


Intolerancias

En el caso de las intolerancias el sistema inmune no reacciona. No se produce un ataque en sí contra cierto alimento. Los mecanismos por los que se producen síntomas son distintos.

Generalmente están producida porque la persona no tiene la o las enzimas necesarias para digerir ciertos alimentos, o en concreto, ciertas moléculas de esos alimentos.

Como no se digieren bien, al ir avanzando por el intestino, esas moléculas pueden causar distintos problemas: el intestino libera agua para intentar diluirlas, se pueden fermentar produciéndose gases, hay irritación, por lo que se producen espasmos en el intestino…

Los síntomas típicos de las intolerancias son gases, diarrea, hinchazón abdominal, dolor.

El ejemplo más conocido es la intolerancia a la lactosa.

A veces las intolerancias son temporales, por daño en la mucosa intestinal por distintas razones que al sanar se solucionan. Pero en otros casos, son permanentes.


Sensibilidades.

Este término es un poco más confuso. Y aquí entran distintos tipos de reacciones con distintos mecanismos. Yo las separaría en dos grupos.

Sensibilidades en las que el sistema inmune participa.

Este es el concepto más controvertido. Es el más reciente, del que menos se conoce y que aún no es aceptado por todo el colectivo médico, aunque esto está cambiando.

Digamos que es como una alergia, pero con otro mecanismo. No participa la inmunoglobulina E sino otras células, otras inmunoglobulinas y otras moléculas que no se conocen aún muy bien. Por eso son difíciles de diagnosticar.

Aquí entraría lo que ya se conoce (y sí que está reconocido “científicamente”) como la Sensibilidad al Gluten no Celiaca. Aquellas personas que al tomar gluten desarrollan distintos síntomas pero que al hacerse las pruebas para la Enfermedad Celiaca, dan negativo.

Los síntomas pueden ser muy variados y aquí viene lo especial y lo controvertido. Por un lado pueden dar síntomas digestivos como diarrea, gases, dolor, reflujo, etc., aunque no siempre. También se asocian a otros síntomas como dolores articulares, musculares, insomnio, cansancio, dificultad para la concentración y de memoria, asma, problemas en la piel, cefaleas y un largo etcétera.

Otra peculiaridad es que pueden no aparece inmediatamente al ingerir el alimento, sino que pueden aparecer al día siguiente o incluso a los 2 días.

A largo plazo, algunas de estas sensibilidades se han asociado a enfermedades crónicas como ciertas enfermedades autoinmunes, desajustes hormonales, problemas cardiovasculares, etc.

Los alimentos que más frecuentemente producen estos tipos de sensibilidades son: especialmente el gluten y los lácteos, pero también el huevo, el maíz y otros cereales, los frutos secos, etc.

No existe una prueba diagnóstica certera. Las analíticas que se han popularizado para la detección de alergias o sensibilidades a alimentos no son exactas del todo y yo personalmente no las utilizo.

Para saber si eres sensible a un alimento, lo que se suele hacer es dejar de tomarlo durante 4-6 semanas, ver si desaparecen los síntomas, reintroducir el alimento y ver si vuelven las molestias. Es lo que se denomina test o dieta de eliminación/provocación.

Si crees que eres sensible a algún alimento, mi consejo es que consultes con alguien que tenga experiencia en este tema.

Otras Sensibilidades

Hay personas que al ingerir ciertos alimentos sufren lo que podríamos definir como “un efecto secundario” de este alimento, pero de manera exagerada y a dosis bajas.

Me explico. Por ejemplo, los salicilatos presentes en muchas plantas son tóxicos a dosis altas para todo el mundo. Pero existen personas que presentan síntomas a dosis pequeñas a las que otras personas no reaccionan.

Hay distintos tipos de sensibilidades: a los salicilatos, oxalatos, histamina, azufre…

Es un tema muy amplio. Así que hablaré de él en otro artículo.

 

Como ves, se puede reaccionar a los alimentos de muchas maneras. A veces es difícil distinguir qué tipo de reacción se está teniendo, cuál puede ser la causa y cómo manejarla.

 

Si crees que puedes estar teniendo un problema de este tipo y quieres ayuda, echa un vistazo a los programas de tratamiento que ofrezco. Si no tienes claro qué hacer, puedes solicitar una sesión de asesoramiento gratuita conmigo, en la que veremos cómo te puedo ayudar.

 

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HOLA,
SOY ANA

Médica y consultora nutricional

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Durante los últimos 15 años he trabajado en distintos hospitales haciendo una medicina que no me satisfacía plenamente.

Por eso ahora trabajo de manera diferente.

Trato de conocer al paciente de una manera integral para descubrir la raíz de sus problemas, identificar sus características únicas y así poder diseñar un plan acción individualizado, holístico y efectivo.

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